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miércoles, 25 de noviembre de 2020

Diego Maradona y el Turf: éxitos, anécdotas y nombres curiosos

Maradona en Palermo, en la entrega de premios del Nacional de 1996, cuando Refinado Tom ganó la Triple Corona, con Jorge Valdivieso
Maradona en Palermo, en la entrega de
 premios del Nacional de 1996, cuando Refinado Tom
 ganó la Triple Corona, con Jorge Valdivieso


 Por: Carlos Delfino – Diario La Nación – Fotos: Diario La Nación

 

Diego Maradona siempre consideró al caballo como "el animal más lindo que existe". En su infancia, en Villa Fiorito, los veía pasar y se ilusionaba con tener uno. No había límites para su imaginación ya por entonces, y más allá de la pelota de fútbol. Uno de sus tíos vendía carbón y aquel "grandote y patón de carro" -como lo recordaba el hoy DT al potro hace un tiempo en una entrevista televisiva- era el compañero perfecto para salir a ofrecer la mercadería y volver con plata para la comida a la casa familiar.

Pelusa nunca logró montar a aquel caballo. Debió esperar hasta la década del '90, sobre el final de su trayectoria como futbolista, para darse el gusto cuando se compró un campo en el oeste del Gran Buenos Aires, sumó algunos criollos (y otros petisos para sus hijas Dalma y Giannina) e hizo construir unos boxes. Para entonces, comenzaba a disfrutar de otros, los de carrera y como propietario. Hasta unos años antes, lo más cerca que había estado de un hipódromo había sido en Italia, cuando el de Agnano, uno de los más antiguos de ese país, fue una de las zonas elegidas para trabajar en lo físico al aire libre en su preparación para México 1986, mientras jugaba en Napoli. "Era un lugar amplio, con mucho verde y muy tranquilo por las mañanas", recuerda Fernando Signorini, que era su preparador físico por entonces.

Aquellas hectáreas en suelo bonaerense, inmerso ya en el mundo del turf argentino, fueron el centro de reunión con jockeys, entrenadores, criadores y otros propietarios. Y lo que no podía faltar: partidos de fútbol y asados, como aquel 7 de enero de 1992, cuando sus días felices en suelo napolitano eran historia y Sevilla aparecía en el horizonte. "Diego jugaba de 2 y con los botines desatados. Nos divertíamos mucho. Esa mañana vi por primera vez a un tipo con una cara de felicidad tremenda porque le habían hecho un caño. (El cuidador) Dany Etchechoury, al que se le habían roto las zapatillas y se la emparcharon con una cinta, quiso sacarle la pelota cuando salió jugando y Maradona le metió un túnel bárbaro. Dany se quedó sonriendo en el lugar", recuerda Pablo Díaz, que por entonces tenía 22 años y estaba dando sus primeros pasos en la cuida. Su hermano Ignacio también protagonizó otra anécdota. "Nacho, que era muy rústico, lo cruzó abajo, pero le sacó una pelota limpita, y todos lo aplaudían y lo felicitaban. A la jugada siguiente, Diego le puso el cuerpo y él se lo llevó puesto. Desde el piso, Maradona le decía 'no, nene, así no' y todos empezaron a mirarlo serio, como recriminándole que lo había partido. Le pusieron hielo, llamaron a un traumatólogo para que lo vea y Nacho, que empezaba a sentirse mal por eso, le fue a preguntar si estaba bien. Diego, sonriendo, le respondió que sí, pero que estaba cansado y quería terminar el partido. En las horas siguientes, cada vez que lo veían cerca de él, aparecía alguno para separarlo, cargándolo de que le iba a pegar otra vez", revive Pablo.

Diego Maradona, en su quinta, rodeado de jockeys y entrenadores, entre ellos Jorge Valdivieso
Diego Maradona, en su quinta, rodeado de jockeys
y entrenadores, entre ellos Jorge Valdivieso
 

 

Ese día, el padre de Diego fue el asador y Claudia Villafañe, todavía su mujer y con Giannina en brazos, se desvivía igual por atenderlos a todos. Maradona, retratado todo el tiempo, pidió una cámara luego del almuerzo y dijo que él también quería sacarles fotos. Y así lo hizo, parado sobre un banco. Por la tarde, incluso, un grupo de padres de un colegio de la zona fue a jugar contra el equipo de Diego y al lado de la cancha estaban todos sus hijos, con el uniforme blanco, cantando como si estuvieran en la cancha.

Ya campeón del mundo y en aquella ostentosa boda en el Luna Park en 1989, uno de los regalos más extravagantes había sido la mitad de una potranca nacida en la cuna de Yatasto, la máxima celebridad argentina de cuatro patas del siglo pasado. Se la bautizó Dalma Nerea, como su primogénita, y fue la que lo insertó a Diego al mundo hípico, al que estaría ligado hasta 2001, durante toda la década que duró la convertibilidad, cuando el peso argentino equivalía un dólar. La alazana, cuya otra mitad conservó su criador, Héctor Del Piano, apenas llegó a correr una vez, el 17 de abril de 1991, pero lo hizo muy mal y fue retirada de la competencia y destinada a la reproducción, donde dio a luz cinco crías, todos machos a los que Maradona bautizó Diegol, Nob, Nico, Guillote y Cani.

El primer triunfo de Maradona en las carreras, con Midri, guiado por Jorge Valdivieso
El primer triunfo de Maradona en las carreras,
con Midri, guiado por Jorge Valdivieso

El primero de ellos, un auto homenaje al llevar uno de sus apodos, consiguió seis triunfos, cinco en Palermo y otro, el mejor de todos, en el GP Joaquín V. González, el 18 de noviembre de 1997. Aquella tarde, de fiesta en La Plata, Maradona siguió el clásico desde su casa en Villa Devoto. Nob -una referencia a su paso por Newell's- nunca ganó, como la madre y como Genioan, Lechuzón, Punk Style, Mister Cuadro, Dalgian y Babour. Nico venció en dos ocasiones, las dos últimas que corrió, en La Plata, en diciembre de 2001. Guillote (por Coppola) y Cani (por Caniggia) jamás corrieron.

Todos ellos pasaron por el stud La Bombonera, cuya identificación en las pistas era una chaquetilla azul con brazales y gorra amarilla, los colores de Boca. Y hubo otros, de otras corrientes sanguíneas y buenos rendimientos. Con Midri logró sus primeras cuatro victorias, una en San Isidro y tres en Palermo. "Aunque sea mío, no lo puedo subir. Se lo dejo a Valdi", bromeaba Maradona, por aquellos días. Valdi es Jorge Valdivieso, el Maradona de la fusta de ese momento, que le montaba los caballos cuando sus compromisos se lo permitían. Y sucedía seguido. El debut triunfal del potrillo fue el 18 de enero 1992, en San Isidro; a continuación, terminó segundo en un clásico para productos y completó cuatro primeros puestos en tres temporadas. Persuasivo Fitz ganó tres en San Isidro, incluso el Pedro Chapar (G3) en septiembre de 1998, y otra en Palermo, antes de ser vendido. Muy Enamorada se impuso en dos ocasiones. Entre todos corrieron 101 carreras. Ganaron 18 veces y acumularon premios por 194.869 pesos.

"Nunca pensé que iba a estar tan cerca de él y menos que íbamos a terminar siendo dueños de un caballo, porque Juan Carlos Bagó nos regaló uno e hicimos una sociedad entre los tres", confía Valdivieso, hoy juez en el Comisariato de San Isidro. Era Persuasivo Fitz, al que Bagó crio en Firmamento y luego fue vendido a los Emiratos Árabes. "Nos divertíamos mucho. Es un crack como persona. Creo que en el hipódromo no sentía tanto ese acoso de ser Maradona y que todos lo persiguieran", dice, casi como pensando en voz alta.

Trae recuerdos de aquellos tiempos que lo avalan. "Vino cuando la Gremial de Profesionales inauguró la cancha de paddle. Lo invitamos y no dudó. Después, ya como DT, volvió con los jugadores de Mandiyú a una comida y unos días más tarde, me quebré la tibia y el peroné en un accidente, se enteró y apareció por la habitación en la que estaba internado. ¡El revuelo que era ese sanatorio!", repasa Valdi, hincha xeneize. "Los jueves nos juntábamos algunos jockeys y entrenadores por la zona de Martínez a jugar a la pelota, nos abrigábamos para transpirar y a los 40 minutos ya nos tirábamos todos al piso. Había una particularidad: era los de Boca contra los de River. Un día, le dije a Dany Etchechoury que el próximo partido íbamos a jugar por algo. Lo llamé a Diego y le propuse que viniera de sorpresa. Enseguida se enganchó. Nos encontramos en una confitería, donde se empezó a acumular gente, y llegamos al club cuando todos se estaban cambiando. Él entró al vestuario saludando normalmente, pero a medida que iban levantando la cabeza los que estaban ahí se empezaban a codear y vos veías lo que eran esas caras. Fue una revolución el lugar. Pero, además, se cansó de hacer goles. Las de él iban todas adentro, las de todos los demás estallaban contra el alambrado. Ya en un momento, los escuchabas que decían «no erra una» o «los hace porque lo dejan solo». Se quejaban. Al final no jugamos por nada, pero ganamos por goleada", amplía, y se ríe mientras lo revive. Maradona y Valdi perdieron contacto más adelante. El ex jockey, asegura, más de una vez pensó en visitarlo en algún lugar.

Midri, con Jorge Valdivieso, en su despedida de las pistas; fue el primer caballo importante de Maradona
Midri, con Jorge Valdivieso, en su despedida de las pistas;
 fue el primer caballo importante de Maradona

Cuando Diego comenzó a ganar carreras, el peruano Jacinto Herrera había llegado para discutirle el trono a Valdivieso. La primera vez que él montó a Midri, ganaron en Palermo. Maradona no siempre iba a ver las carreras, pero estuvo ese día. Le corrió unas pocas veces más el limeño. Tiempo después, Herrera estaba cenando en familia en Las Cañitas, Diego llegó al restaurante y se dio una escena particular. "Les dije a mis hijos Carolina y Rafael, que tendrían unos 8 y 10 años, si querían conocerlo y se ilusionaron. Maradona estaba con Coppola y (Carlos) Bianchi, con su esposa y su hija Brenda. Yo fui detrás y esperaba que dejara de hablar, para no interrumpirlo y pedirle que saludara a mis chicos. Coppola me preguntó qué necesitaba y cuando le dije que era para saludar a Diego, él levantó la mirada y me dice 'Jacinto querido, ¿como éstas?' y de pronto, en la punta de la mesa, la hija de Bianchi se largó a llorar porque se acordó de que su abuelo la llevaba a ver las carreras cuando era chica. Se generó un clima divertido porque al final Carlos le recriminó, con humor, que no había llorado por él cuando Vélez ganó la Copa Intercontinental y lloraba por mí", revela Jacinto, actualmente en los Estados Unidos.

Ignacio Correas fue el primer entrenador de sus caballos. Lleva casi dos décadas en tierra norteamericana y acaba de vivir su mejor temporada allí. A la distancia, se le apilan los recuerdos de aquellos tiempos al lado de Diego. "Después de comer un asado un mediodía en el stud, se sacó la primera foto con la camiseta de Sevilla y fue ésa la tapa de Marca al día siguiente. Fue toda una sorpresa para nosotros. No sabíamos nada. Una noche hicimos una comida, vino (el actor egipcio) Omar Shariff y Maradona cantó unos tangos hasta las 3 o 4 de la mañana con Julia Elena Dávalos, las Guitarras Argentinas, el Chino Martínez y el Payita Díaz. Le gustaba venir, y cantar, y también fue un par de veces al haras y se quedó", relata, casi como pensando en voz alta.

Maradona en San Isidro, con el entrenador Ignacio Correas y el actor Omar Shariff
Maradona en San Isidro, con el entrenador
 Ignacio Correas y el actor Omar Shariff
 

Su amigo Jorge Mayansky Neer tomó la posta de la preparación de los caballos. Toda una paradoja: es un fanático de River el cuidador que obtuvo la última estadística de Palermo. "A mi hijo más chico le puse Diego por él, y casi le pongo Diego Armando", confiesa quien recuerda de Maradona "su memoria prodigiosa" y ansía volver a encontrarlo en algún momento. "Venía al stud con la familia. Tenía más contacto con Coco Villafañe y Carlos Fren, que seguían más el día a día de los caballos, pero tengo presente que era muy apasionado y cuando no iba a las carreras y ganábamos con alguno, enseguida me llamaba", añade, y cita al que era su suegro y al ex futbolista y DT, que formó dupla con él cuando dirigieron a Mandiyú y Racing. "El día siguiente al que Diegol ganó el Grupo 1, hizo un asado en el stud y bromeaba mucho con todos, como siempre", repasa el preparador. Junto a él, en una mesa en la Tribuna Oficial de Palermo, vio el Gran Premio Nacional de 1996, por ejemplo.

Giannina Maradona, en Palermo, siguiendo a uno de los caballos de su padre, junto al entrenador Jorge Mayanksy Neer
Giannina Maradona, en Palermo, siguiendo a uno de los
caballos de su padre, junto al entrenador Jorge Mayanksy Neer
 

Aquel emblemático 9 de noviembre, Refinado Tom ganó el Derby, tras haberse impuesto en la Polla de Potrillos y el Jockey Club, y obtuvo la Triple Corona. Ninguno volvió a lograrlo en la Argentina. Diego fue quien le entregó la copa a su amigo Valdivieso, el jinete del campeón, rodeado de una multitud. Mucho más cerca en el tiempo, mientras vivió en Dubai, el hipódromo fue un punto de encuentro cada fin de marzo durante las grandes galas para Diego. Allí siguió desde un palco las carreras en Meydan, el último construido en el Emirato, donde se corre la serie millonaria en la que todos quieren competir. En La Plata, a espaldas del banco de Gimnasia, vuelve a estar muy cerca, a un puñado de cuadras, de otro de los amores de su vida, los caballos.

martes, 2 de mayo de 2017

Resultados; Curuzú Cuatiá (Ctes.) - Domingo 30 de Abril de 2017

Crackles al cuidado de Eduardo Tolli en la ciudad de Chajarí se quedó con la 8va Edición de la Polla de Potrillos SPC ciudad de Curuzú Cuatiá, fue conducido a la victoria por el Jockey Daniel Goncalvez.

Resultados

1ra Carrera - 600 metros
Polla de Potrillos Perdedores 4º y 5º puestos
1º MAS QUE CORREDOR (Luna - Monte Quemado)
2º Divine Chance (Castro - C. Cuatiá)
3º Wind Wood (Stein - Cerro Azul)
Más atrás llegaron: Little Spring (Chajarí) y Mery Slam (C. Cuatiá).
Ganada por 1 cpo. - Jockey: Alan Medina.

2da Carrera - 500 metros
1º MAESTRA TETE (Godetti - Estacas)
2º Tina Key (Chamorro - C. Cuatiá)
3º Resistiré (Camacho - P. Yeruá)
Más atrás llegó: Un Tesoro (Concordia).
Ganada por 4 cpos. - Jockey: Lázaro Godetti.

3ra Carrera - 300 metros
1º VALENTINA (Godetti - Estacas)
2º Pitufa (Rapay - C. Cuatiá)
3º Magica (Jara - Cerro Azul)
Ganada por 1 ½ cpos. - Jockey: Lázaro Godetti.

4ta Carrera - 600 metros
Polla de Potrillos Perdedores 2º y 3º Puestos
1º FORTINER SHOT (Ríos - Corrientes)
2º Quijotazo (Meza - Paso de los Libres)
3º Polixena (Aliano - Villaguay)
4º Happy Number (Rapay - C. Cuatiá)
5º As The Tromphie (Torres - C. Cuatiá)
Ganada por ½ cpo. - Jockey: Alan Medina.

5ta Carrera - 600 y 670 metros
1º JOSELO (Castro - C. Cuatiá)
2º Corralero (Godetti - Estacas)
3º Peludo (Ojeda - Concordia)
Más atrás llegaron: Kiko (C. Cuatiá) y Maximo (Federación).
Ganada por ½ cbza. - Jockey: Arley Santos Silva.

6ta Carrera - 650 metros - CLASICO
1º PURA VISION (Dellorto - Chajarí)
2º Instigare (Ojeda - Concordia)
3º La Chueca (Castro - Chajarí)
4º Que Hermoso (Mihura - C. Avellaneda)
Ganada por 1 1/4 cpos. - Jockey: Ezequiel Belzun.

7ma Carrera - 600 metros
Gran Final Polla de Potrillos Ciudad de C. Cuatiá
1º CRACKLES (Tolli - Chajarí)
2º Que Apasionado (Luna - Monte Quemado)
3º Princesse Des Bois (Aliano - Villaguay)
4º El Presley (Rapay - C. Cuatiá)
Ganada por pczo. - Jockey: Daniel Goncalvez.

8va Carrera - 650 metros
1º GENIA DE GUANTES (Rhul - Concordia)
2º Indian Fox (Ojeda - Concordia)
3º Capitan (Camacho - P. Yeruá)

Ganada por vs. cpos. - Jockey: Lázaro Godetti.  

Gentileza: CCUP

lunes, 7 de enero de 2013

MARÍA DEL CARMEN CARLO



María, junto a su ahijada Lujan en una de las ultimas
fotos que se tomo en el Hipódromo de Camba Paso

“Cuando por las noches mires al cielo,
Al pensar que en una de aquellas estrellas estoy yo riendo,
Será para ti como si todas las estrellas riesen.
 ¡Tú sólo tendrás estrellas que saben reír!” 


Te fuiste de este mundo, dejando un vacío inmenso en el corazón de muchas personas.
Hoy, desde donde estés, se que el cielo es tu morada eterna,
la muerte es así, intempestiva, espontánea, certera,
la vida es así, bella, mágica, efímera.

Tu sonrisa será la compañía ideal para Dios
tu encanto la llave al paraíso
tu mirada la luz que alumbre en
 medio de la oscuridad.

Descansa en paz en medio de jazmines, claveles y rosas.
Aguarda que lleguemos a hacerte compañía
porque está demostrado que la vida es pasajera
pero la recompensa después de esta vida es infinita.


A un año de la desaparición física de María, Bandera Verde Turf no quiso estar ausente en el recuerdo de esta gran “Burrera de ley”.


Va desde nuestro humilde lugar de trabajo, nuestro más grato recuerdo para esta mujer, porque por sobre todas las cosas María fue, es y será en el recuerdo de todos los que la conocimos y tratamos una “Gran Mujer” y esto en los tiempos que corren es mucho más que cualquier otra consideración…




miércoles, 5 de diciembre de 2012

IRINEO LEGUISAMO



El 2 de diciembre se cumplieron 27 años de la desaparición física del jockey rioplatense más grande que nos ha dado la historia del turf. Va desde aquí nuestro humilde homenaje.

 Sinónimo de jockey, ganó cuatro mil pruebas, entre ellas 480 clásicos, hecho único en el mundo. Sólo por eso Legui merece figurar en la historia grande de los deportistas del siglo. Pero lo suyo excede los triunfos. Otras victorias son, quizá, más destacables: ganó una legión de amigos, entre ellos Carlos Gardel y Palito Ortega, y profesó una honestidad a toda prueba, que lo llevó a enfrentarse públicamente con quienes querían "arreglar" carreras, lo cual demostró su condición de hombre cabal.



El 13 de diciembre de 1931, en el Hipódromo de Palermo, ocurrió algo que ni el pensamiento más febril se atrevería a imaginar: sobre ocho carreras de caballos que se disputaron, un jockey ganó siete, y salió segundo en la octava porque un competidor lo encerró y le impidió el paso. El jinete, considerado por los expertos como el más grande en toda la historia del turf, era Irineo Leguisamo, el Maestro, el Pulpo, el Eximio; o el Mono, como lo llamaba su amigo Carlos Gardel.

Leguisamo (1903-1987) nació en Arerunguá, Uruguay, pero sus proezas, entre las cuales no es la mayor haber ganado en su extensa trayectoria profesional cuatro mil carreras, las realizó en la Argentina, donde se radicó de adolescente, en 1922.

¿Qué tenía este hombre para haber conseguido tantos triunfos? ¿Qué lo diferenciaba aun de otros grandes, al punto que la afición lo consideraba sólo a él sinónimo de jockey? Por ejemplo, actitudes como la que resumía con la frase “Arriba del caballo mando yo". Se la dijo un día al propietario de un animal que no estaba convencido de salir a ganar. La anécdota concluyó con Leguisamo llegando primero a la meta, a pesar de que sabía que el dueño del caballo había apostado a otro. Después de triunfar, Legui dijo a su patrón: "A partir de ahora buscáte otro jockey, porque yo no monto más ningún caballo tuyo. Yo no quiero perder y no voy a perder. Si me ganan en buena ley, es otra cosa".

Leguisamo junto a su gran amigo Carlos Gardel

Desde luego, no siempre fue el Eximio: cuando aún era un aprendiz, en Salto, Uruguay, allá por 1920, un starter (largador) cuyo apellido era Gallino, lo vio inseguro en el lomo del animal, una yegua llamada Mentirosa, y profetizó:"Botija, buscáte otra profesión, porque para jockey no servís". Fue su primera victoria. Carlitos Gardel, que lo conoció en el hipódromo de Maroñas, en las afueras de Montevideo, también dudó de él, y se lo dijo: "Mira que sos chiquito, Mono. ¿Cómo hacés para que los burros no te desmonten?". La amistad entre ambos comenzó ese día, y siguió para siempre.

"El era el único que me llamaba Mono, aunque sabía que a mí no me gustaba. Cuando lo hacía, yo lo llamaba Romualdo, para hacerlo engranar. Ese era su segundo nombre, y no quería que nadie se lo mencionara -decía Legui-. La única vez que me llamó así y yo no me enojé -recordó- fue un día que me mandó a casa una encomienda enorme, con una tarjeta que decía:’ Mono, te mando un postre que te va a gustar'. Comencé a abrirla y era puro papel, y se achicaba cada vez más. Hasta que al final quedó una cosa chata, que era un disco sin etiqueta. Lo puse en la victrola y me emocioné hasta las lágrimas, porque era el tango Leguisamo solo. Nadie lo cantó como él. Nadie, nunca, cantó como Carlitos."

Ese mismo año de 1931, cuando Irineo ganó siete carreras sobre ocho en una misma reunión, Gardel lo invitó a ir con él a Francia. "Fuimos a Niza y a París. Me presentó a grandes como Chaplin y Josephine Baker. Las mujeres se lo devoraban a Carlitos. En esos días yo era soltero, pero, ¡qué querés que te diga!, la pinta nunca me sobró... Así que, por lo general, me tenía que borrar y dejarlo solo a Carlitos, para que cumpliera con su deber. Después fuimos a España. Ahí me la rebusqué mejor. Y me volví a Buenos Aires, porque Carlitos tenía que ir a Norteamérica. Y yo tenía que trabajar, que si no, no comía. Además, prefiero no hablar mucho de Carlos, porque me pongo a llorar. Fue mi hermano."

Otra de las cualidades de Leguisamo que tanto los burreros como los cuidadores o dueños de los caballos apreciaban era el modo en que trataba a los animales, casi con ternura. En principio, se oponía al uso del filete, ese instrumento aguzado que algunos colocan en la boca del animal para que responda mejor a la rienda. El usaba el freno tradicional, y consideraba el filete como una crueldad innecesaria. También le parecía gratuito pegar fustazos al caballo: cuando quería que el animal se jugara el todo por el todo, se limitaba a talonearlo y, aunque a algunas personas les parecía extraño, a hablarle, como si pudiera entenderlo. Quienes se burlaron al principio de esa costumbre cambiaron de idea cuando comprobaron que los caballos respondían mejor a ese tratamiento que al rigor de los golpes. Tanto, que su método le permitió figurar primero en la estadística de los jockeys más ganadores en veintiuna temporadas, catorce de ellas consecutivas. Y, conviene aclararlo, no porque montara los mejores caballos: había algo de magia en su conducción, y sus competidores le temían, porque sabían que, independientemente de su conducido, nadie como Legui conseguía que el animal diera todo lo que tenía, y aún más.

A su mujer, Delia Memé del Río, la conoció en 1934, durante la disputa de un Gran Premio Pueyrredón, que Legui ganó, por supuesto."Memé era realmente muy linda. Era amiga de la hija de un propietario de caballos. Me costó muchísimo conseguir su número de teléfono. La primera vez le dije que hablaba de parte del señor Palermo, y le agregué que el día que nos viéramos ella iba a sufrir una desilusión, porque yo no sabía si a ella le iba a gustar mi físico. Durante un mes le hablé pero no me animé a pedirle cita por eso. Hasta que un 19 de octubre, un día antes de que yo cumpliera 35 años, nos encontramos. Le dije: 'Usted es un regalo del cielo anticipado que Dios quiere darme'. ¿Qué mujer no se desarma con eso? Cuatro años después nos casamos, con la oposición de su familia, que no quería saber nada con un jockey."



No tuvieron hijos. O sí: mucho después, a fines de la década de los 60, un cantante popular morocho y flaquito le pidió consejo para comprar un caballo."Mira, Negrito -le dijo Legui-, esto es muy difícil y no sé si te conviene." Pero eligió dos animales para él y nació una amistad que casi se parecía a una adopción. El Negrito (Irineo siempre lo llamó así) era Ramón Palito Ortega, quien, a su vez, llamaba "Papi" a Leguisamo y "Mami" a Memé. "Si se hubieran conocido, si la muerte no se lo hubiera llevado a Carlitos, él y el Negrito hubieran sido grandes amigos. Porque los dos son tipos derechos, honestos, sin vueltas, de esos que hay muy pocos, que llaman al pan pan, y al vino, vino. Dios no me mandó hijos, pero me lo mandó al Negrito", dijo Legui.

Palito compró dos caballos, Bablino y Mac Honor, y no quiso que nadie que no fuera Leguisamo los montara. Pero Legui ya tenía 70 años de edad, y cuando había humedad le dolía "el esqueleto, no sólo por las rodadas que tuve en las carreras, sino porque un auto me llevó por delante hace dos años", y estaba retirado. Aceptó, como excepción, volver a las pistas. Ocurrió en diciembre de 1973. Primero fue en las arenas de Palermo, con Bablino; luego con Mac Honor, en el césped de San Isidro. Fue su despedida. ¿Es necesario recordar que Legui ganó las dos carreras, a su manera, con la fusta bajo el brazo, mirando la meta como un águila cazadora, y hablándoles a los animales para que no se dejaran vencer? Ganó, "alta la testa, y el ojo avizor", como le cantó Gardel.

En más de cincuenta años montando purasangres Leguisamo ganó nueve Carlos Pellegrini, ocho Ramírez, diez Pollas de Potrancas, nueve de Potrillos, siete Jockey Club, cinco Nacional, y once Copas de Oro. Si se cuentan clásicos menores, triunfó en cuatrocientos ochenta en total, una hazaña absolutamente inigualable, a la cual no llegó a aproximarse ningún otro jockey en el mundo entero. Tomaba esos hechos con humildad. Como Fangio, el quíntuple campeón mundial de Fórmula Uno, con quien tuvo una relación amistosa, creía que "hay que tratar de ser el mejor, pero no creérselo. El día que te la crees, perdiste".

En 1974 Leguisamo se retiro de la hípica en el hipódromo de Maroñas montando a FORTIMBRÁS,  a los 70 años de edad. Considerado el mejor jockey rioplatense del siglo xx, dejo de existir, el 2 de diciembre de 1985 en Buenos Aires a la edad de 82 años.  



lunes, 8 de octubre de 2012

EL “TINGO” LUGRIN


El 9 de octubre de 2005, una terrible noticia enlutaba al mundo del turf local: fallecía trágicamente Cristian  Lugrín. 


 "Serio, tranquilo y callado
seguro de su valer,
cuando le toca perder
lo mismo que si ha ganado,
tiene ese gesto grabado
que el que lo quieran imitar
debe volver a calcar..."



Cristian Gastón Lugrín o “Tingo” como era por todos conocidos, había nacido el 30 de noviembre de 1977 y a los 16 años de edad comenzó como aprendiz su carrera turfistíca en el Hipódromo de Camba Paso.  Muy pronto saboreo las mieles de las primeras victorias y tanto los aficionados como el público en general,  lo consideraron  un autentico valor de las pistas.



Cristian Lugrín en el Hipódromo de Camba Paso

Hacedor de innumerables triunfos, tantos locales como regionales, lo llevaron a obtener en tres oportunidades y en sus tres categorías, el Premio “San Antonio de Padua”.

En el año 1994 recibió el Premio “San Antonio de Padua” al Merito, en el año 1995 lo recibió por el Periodismo Deportivo y en el año 1996 lo recibió a la Especialidad. 




El "Tingo" en uno de sus triunfos
También desempeño su actividad en los hipódromos centrales, corriendo caballos que se encontraban al cuidado del Sr., Ángel Repetto.
Ganador de importantes clásicos, no solamente locales, sino también provinciales tales como: Premio “Santa Rosa de Lima”, “Agustín M. Guirin” , entre otros. 


Lugrín en uno de los triunfos con FLORENCIA, la pupila
del stud "LosGurises", en el  Hipodromo de  Camba  Paso

El "Tingo" en un final ajustado. 

A partir de los comienzos del año 2005, Lugrín había decidido radicarse en la histórica ciudad entrerriana de Concepción del Uruguay, donde comenzaría a desempeñar su doble condición de jockey y cuidador. Para ese entonces la joven fusta concordiense se encontraba en una etapa brillante de su carrera turfistíca, donde era requerido por varios cuidadores de la provincia y era imbatible en varias pistas.  


Lugrín en el Hipódromo de Villa Elisa


El domingo 9 de octubre de 2005, en el hipódromo de la localidad entrerriana de Gualeguay,  que sobre los finales iba a ser fatal para “El Tingo”, había triunfado con una yegua que tenía a su cuidado y que también piloteaba. Luego tenía asignada la monta de PAYO CRISTAL. Fue precisamente en esa carrera, que sufrió la rodada que lo llevaría a la muerte. 

Lugrín en el triunfo de REPLICADOR, en el hipódromo de Gualeguaychú

Llegando al disco con REPLICADOR, el 02-10-2005, una semana antes de
su trágico final
Transcribimos a continuación la noticia y versión oficial de los hechos publicada y recogida por los medios gráficos en ese momento:

Una rodada causó la muerte del jockey argentino Cristian Lugrín


Luego de protagonizar una espectacular rodada y tras sufrir severos golpes, falleció el jockey Cristian Gastón Lugrín. El lamentable suceso se produjo cuando el jinete de 27 años cayó de la montura de Payo Cristal, ejemplar que venía definiendo -con apreciable ventaja- el clásico "Día de la Raza" en el hipódromo de la localidad entrerriana de Gualeguay.
Según indicó la agencia noticiosa DYN, el hecho se produjo cuando el caballo en el que corría el jinete se quebró, por lo que el jockey Lugrín cayó a la pista donde fue pisado en la cabeza por otros caballos que participaban de la competencia. El jefe de Policía de Gualeguay, comisario inspector Miguel Cosso, informó que: "Lugrín iba ganando la carrera de 1.200 metros con su caballo Payo Cristal, pero unos 200 metros antes del disco sufrió el trágico accidente". "Cosso dijo que: "el joven jinete sufrió traumatismos de cráneo múltiples, con pérdida de masa encefálica, y rotura del casco protector.
Como consecuencia de esas heridas falleció en el Hospital San Antonio de Gualeguay, pocos minutos después de haber ingresado. Asimismo dijo que: "el animal fue sacrificado en el mismo lugar, debido a la fractura expuesta que presentaba, y aseguró que la tragedia pudo haber sido mayor, en el caso de que hubieran rodado otros caballos".
Por su parte, la edición on-line de ayer del diario El Día de Gualeguay da cuenta de la triste noticia indicando en uno de los párrafos que: "El hijo de Cipayo sufre una rodada al claudicar de una de sus manos, dando por tierra con su piloto quien fue aplastado por el propio ejemplar, según lo manifiesta el jockey Edgardo Patriarca que cargaba por afuera, con Mr.Gallant, al igual que Matías Medina que lo hacía con El Tecladista y tuvo que saltar por arriba de los caídos".


UN APELLIDO Y TRES GENERACIONES DEDICADAS A LA FUSTA

 El apellido Lugrín es sinónimo de Jockey en la  historia turfistíca de Concordia y la región. La relación comienza sobre los años 1949/1950, cuando proveniente de la ciudad de Concepción del Uruguay (donde se había iniciado como jockey), llego a nuestra ciudad Raúl Catalino Lugrín, conocido en el turf con el apodo de “Lilicho”.

Resaltado con un circulo aparece "Lilicho", junto a otros jockeys del momento.
 Entre ellos , Carlos Segovia, Raúl Lugrín, Julio Aguerreberry, Mariano Benitez. 


Más tarde “Lilicho”, vería proseguir su apellido entre los jockeys con su hijo: Raúl Máximo Lugrín, que fue uno de los mejores profesionales de su época, protagonizando cientos de emotivos finales y espectaculares triunfos.
Raúl prolongaría su labor de la fusta en su hijo y nieto de “Lilicho”,  Cristian Gastón Lugrín. Tres generaciones que dedicaron sus vidas a la apasionante labor de jockey. 

Lugrín en un triunfo con FLORENCIA, en la antigua
 pista del Hípico San Salvador


Sin lugar a dudas “Tingo” había heredado todo el fuego y la pasión de sus antecesores e indudablemente hizo honor del apellido que tenía y lo continúo poniendo en lo más alto del podio. 


Como otros profesionales en el mundo del turf, el “Tingo” Lugrín, murió en su ley, haciendo una de las cosas que más le apasionaba: conducir un caballo de carreras. Quizás Lugrín tuvo una corta carrera turfistíca,  pero muy intensa llena de triunfos, premios y  logros. 


Margarita Cascia, madre de Lugrín, junto a premios
 y trofeos obtenidos por su hijo

A 7 años de la muerte de Cristian Gastón Lugrín, Bandera Verde Turf no quiso estar ausente en tan emotivo recuerdo y es por esto que se realiza esta publicación.
Simplemente se pretende recordar la trayectoria como jockey de “Tingo”, pero también que esto sirva como un humilde homenaje a uno de los más grandes de la fusta que tuvo el turf concordiense y de la región. 
Quizás algún día el turf local brinde a “Tingo” ese homenaje que tanto se merece.
Seguramente muchos “burreros” de entonces y actuales se asocian a este recuerdo. 


BANDERA VERDE TURF AGRADECE A LA Sra. MARGARITA CASCIA  POR PERMITIR  QUE SE REALICE ESTA PUBLICACION Y POR BRINDARNOS LOS DATOS Y A LA FAMILIA AGUERREBERRY GARCIA POR LAS NOTAS GRAFICAS  QUE AQUÍ SE PUBLICAN.