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lunes, 2 de septiembre de 2024

EL SANTA ROSA DE “PARIS”


El pasado domingo 1 de septiembre, se vivió una gran fiesta del mundo del turf regional y provincial en el Hipódromo de la ciudad de Villaguay. La ciudad, “De Encuentros”, se vistió con sus mejores galas para vivir una jornada de turf memorable, donde los mejores ejemplares de la zona, y de la provincia, mostraron sus habilidades frente al público y como gran celebración a la fiesta de su santa patrona, se disputo el Gran Premio Santa Rosa de Lima.




Desde 1851, Santa Rosa de Lima fue nombrada de oficio por la autoridad eclesiástica como patrona de la ciudad de Villaguay, y en 1853, se oficializó su figura como Santa Patrona.

En la tarde del 6 de diciembre de 1915 se inició la primera fiesta patronal donde desde ese entonces, una imagen de madera, de factura jesuítica-guaraní, llegada desde la reducción de Yapeyú y gestionada por Crispín Velázquez y Justo José de Urquiza, recorre cada año las calles del pueblo, repartiendo su protección y bendición.

El turf no se quedó afuera de las fiestas patronales y las celebro con tres pruebas comunes, siete de grado jerárquico, y tres especiales, que dieron marco y animaron esta gran fiesta enmarcada en la historia grande del turf provincial.

Como cada año, alrededor del 30 de agosto, los ojos de todos se vuelven al cielo en anticipación de un evento mítico:  La tormenta de Santa Rosa. Este año no fue la excepción, ya que los días y horas previas al evento hípico, el clima lluvioso y ventoso fue el protagonista.

 Pero como en aquel remoto siglo XVII en Perú, Santa Rosa, hizo el milagro, pero esta vez no para salvar a una ciudad sino para hacer resplandecer furiosamente el sol sobre el hipódromo de Villaguay justo momentos antes del Gran Premio que se disputa en su honor.

PARIS TECH, legendario…

En su edición 2024, el Gran Premio Clásico “Santa Rosa de Lima” (1200 Metros), fue para el alazán PARIS TECH. El pensionista de Nicolás Portela, prevaleció por ¾ de cuerpo sobre LEGENDARIO BLUE y a 1 ½ de este recayó FOREVER YOUNG.

El vástago de Luhuk, fue conducido a la victoria por el experimentado Pablo Capra y pertenece a la Caballeriza “Don Vicente” de la localidad de Lucas Norte de la ciudad de Villaguay.




Los Especiales

El triunfo de RAPTOR RYE en el Especial “Haras Guantes Blancos” (1100 Mts.); acompañando el favoritismo de las apuestas, venció por dos largos a Soverano Nak, con gran faena de Jesús Martínez y el cuidado de Castro de Santa Elena.



 Clarita fue la victoria de Doña Berta a expensas de Don Matías y Rusito en el Especial “Haras Tatuti” (450 Mts.) conducida de forma impecable por Miguel “Cachi” Rodríguez y preparada por el Sr. Ariel Viera en la ciudad de San Salvador. Gran festejo en el pesaje para la gente del Stud “Mi Pasión” que no escatimaron en gritos, abrazos y lágrimas de alegría.



 Triunfo apretado de SRTA. AYMARA, que por la cabeza prevaleció sobre Esperanza Global, en el Especial “PORTEÑO JOHAN” (600 Mts.), con espectacular faena de Matías Fuscenecco y de gran alegría para la gente de Chajarí con Alfonso Hanner y Edgardo Ruiz Díaz a la cabeza.

 


A la hora de los cotejos de grados, abrió el espectáculo, REX RYE, el pensionista de Gerardo Alteño los camino por varios cuerpos a Telus Chiquitín y Club Piraña en el Clásico “Jockey Club Villaguay” (1400 Mts.), conducido por Ramiro Zalazar, el hijo de Catcher In The Rye, es preparado en la ciudad de Gualeguaychú.



Tras este, el Clásico “Angel Roque Carmelo Campora” (550 Mts) congregó a cuatro postulantes con asistencia perfecta. Y en un carrerón, PRINCIPE abrochó por dentro en el propio espejo a Don Luis, y Pobre Negro, batiéndolos por medio pescuezo y cuerpo ¼ . Guillermo Fernández   guío al entrenado por Frisanco en La Llave.


Uno de los momentos más emotivos se vivió cuando todo el circo hípico enmudeció, ante el pedido de un minuto de silencio por la memoria del martillero Julio Bernardi, recientemente fallecido. Acto seguido se brindó un aplauso cerrado. Tras la emotividad, CALLEJERO, se llevó el premio y la gloria del Clásico “Homenaje Julio Cesar Bernardi” (500 Mts.), conducido y preparado por Jonathan Santana en la ciudad de Paraná.


VIDA KEY, los trajo a la rastra en el Clásico “Rey o Reina de la Recta del J.C. Villaguay” (600 Mts.), venciendo por tres largos, a Reina Invencible. Gran trabajo de Elvio Rivero sobre la montura de la pensionada de Graizzaro, de la ciudad de Nogoyá.


Sin problemas y cómodamente, MI AMIGO COCHO, los caminó en el Clásico “Ciudad de Villaguay” (1000 Mts.), aventajando por varios cuerpos a Primores Candy. Lo condujo de forma magistral al disco triunfal, Jose Block. Es preparado por el Sr. Blanchet en la ciudad de Colón.



 El público dijo presente (de gran manera) y colmo las instalaciones del circo hípico, vitoreando y celebrando con los equipos ganadores. Fue ese mismo público que momentos previos a la disputa del Gran Premio Santa Rosa de Lima, se emocionó y canto a viva voz las estrofas de nuestro Himno Nacional argentino ejecutadas por la banda de música del Regimiento de Caballería de Tanques 1, con asiento en la ciudad anfitriona.


Las carreras una marca registrada de Alejandro Lugo con los mejores ejemplares y los mejores profesionales… todo fue la escenografía perfecta de otro día inolvidable para el universo del turf provincial.

A pesar de la crisis y la situación que atraviesa el país, el movimiento de las pizarras estuvo muy interesante.  En esta oportunidad hizo su debut el martillo de NICO MEZA en el palco 1 y en el palco 2, el gran martillo de Héctor Rubén Gobatto, ambos con sus carismas e improntas hicieron un deleite las apuestas.  



Párrafo aparte, queremos ofrecer públicamente nuestro reconocimiento al Sr. Alejandro Lugo, que presento una programación única, acorde a las circunstancias, como así también por el hecho de brindarle al público un espectáculo turfistico de máxima calidad.

Agradecemos a Facundo Gauna, y la Comisión Directiva del Jockey Club Villaguay por la atención brindada y por facilitarnos la labor periodística.

Debemos destacar que se pudo disfrutar de esta gran fiesta de turf, gracias a la osadía, esfuerzo, sacrificio y trabajo que la Comisión Directiva del Jockey Club Villaguay puso para poder realizar este espectáculo. Desde aquí nuestras felicitaciones a su presidente el Sr.  Scolamieri, y hacemos extensivas las mismas a todos los integrantes de la comisión que preside.

Cuando empezaba a caer el domingo, acariciando la espalda de la tarde con sus primeros aires primaverales de la ribera, Yanki, Pipo, el relator Santiago Mazzulla, Juan Zárate, Facu Gauna, Juan Armua y toda la muchachada del Jockey Club Villaguay tenían dibujada en el rostro la satisfacción del deber cumplido. Compartida por muchísima gente que se acercó hasta el circo hípico para vivir y disfrutar esta gran fiesta.

Entonces uno gira por última vez la cabeza, es casi de noche, y distingue un hipódromo todavía reverberante, aunque ya casi vacío.

El Turf le ha dado vida, y muestra los borrosos contornos de un sentimiento.

 

Bandera Verde

Para finalizar Bandera Verde Turf desea nuevamente agradecer y felicitar a las autoridades de la comisión directiva del Hipódromo, felicitar especialmente a todos los ganadores y al mismo tiempo hacer extensivo el reconocimiento a todos aquellos que participaron de los cotejos con mayor o menor suerte, y especialmente al Sr. Alejandro Lugo que fue uno de los artífices de la gran jornada del  turf entrerriano.

miércoles, 30 de agosto de 2023

PREMIO SANTA ROSA DE LIMA: Un poco de historia

Antigua entrada de el hipódromo de Villaguay
PH: Archivo Personal 


El Gran Premio Clásico “Santa Rosa de Lima”, es la prueba más importante del calendario turfistico de la provincia de Entre Ríos. 

Su nombre se debe a la Santa Patrona de la ciudad que alberga el Gran Premio, hacemos referencia a la ciudad de Villaguay. 

Allí en “La Ciudad de Encuentros”, hace 66 años se disputo por primera vez la prueba jerárquica. Fue el domingo 8 de septiembre de 1957 sobre la distancia de 1400 metros. 

El primer ganador fue un caballo local llamado DINAMIC, un hijo de Requiebro y Dilema. Su preparador era el Sr. Dubal Beltrame y su jockey, Domingo Sueldo. El ganador completo el recorrido en 1´27”20c. 

Al año siguiente, 1958, se disputo sobre la distancia de 1000 metros de pista húmeda. La ganadora fue PICHONGA, una hija de Sol Oriens y Poaca, preparada por el Sr. Benedicto Biondi y fue conducida por el látigo D. Luna, empleando para la distancia 1´03”80c. 

En el 1959, se realiza sobre la distancia de 1600 metros imponiéndose TROMPETAZO proveniente de la ciudad de Paraná y al cuidado del Sr. Carlos Rossi y conducido por el jockey Raúl Beyna. 

En 1960 se corre sobre la distancia de 1800 metros y se impone HELADO, un hijo de Hackle y Corocha II, al cuidado de E. Monzon y la monta de A. Maidana.

En 1961 se realiza sobre la distancia de 2000 metros, ganándolo EL CUMPA un hijo de Compasivo y La Cifra, al cuidado de A. Gozon y conducido por Ramón Paiz. 

En 1962, se disputo sobre 1600 metros y triunfa el ejemplar proveniente de Paraná, PACHALAN un hijo de Pancongrasa y Nowechita, al cuidado del Sr. J. Arzua y la monta de R. Isnardo. 

Antiguo Marcador del hipódromo
De Villaguay
PH: Archivo Personal 


“TRIPLE EVENT” LOCAL 

En los años 1973,1974 y 1975 logra el “Triple Event” el ejemplar local ALT, un hijo de Orgaz y La Viejita, al cuidado de Hector Fraschetti (churrinche). 

En el año 1976, se impone nuevamente un caballo de Villaguay, TEMBÉLICO un hijo de Selbix y Tembélica, al cuidado de Cuni Almada y la monta de Luis Leiva. 

En 1977, al Clásico, lo gana otro crédito local, FLORIDANO al cuidado de Orellano. 


LOS CONCORDIENSES GANADORES


En el año 1972 el Premio se disputo sobre 1800 metros y su ganador fue el tordillo concordiense DEL RÍO un hijo de Deauville y Travesia, al cuidado de Evo Nicanor Sánchez y conducido por el látigo Julio Aguerreberry, empleando para la distancia 1´54”. 

DEL RÍO en el pesaje junto a Evo Sánchez
 y su Jockey Julio Aguerreberry
PH: Archivo Personal 

DEL RÍO ganador del Clásico en el año
1972. 
PH: Archivo Personal 


En los años 1978 y 1979 se impuso EL SUARENCE al cuidado de Evo Nicanor Sánchez. 

En 1980 el Premio vuelve para Concordia, esta vez lo trajo el gran NICE RIVER al cuidado de Brain Asmed. 

En 1981 logra la victoria para Concordia, LONDON BRIDGE, al cuidado de Evo Nicanor Sánchez y conducido por Mariano Benítez. 

En 1982 ganó el concordiense MAQUIAVELICO al cuidado de Evo Nicanor Sánchez y conducido por Mariano Benítez. 

En 1983 se impuso la pupila concordiense AMALUZA, entrenada por Blas Mazulla. 

En 1990 lo ganó TENOR, un hijo de Snow Festival y al cuidado de Mario Tugnarelli. 

En 1995 el triunfo fue de TRUENO NEGRO, un hijo de Tropero Soy y al cuidado de Ángel Repetto.  

En 1996 se adjudicó el premio MUCHA DIFERENCIA al cuidado de José Santa Cruz. 

En 1997 se impuso POR BOU al cuidado de Evo Nicanor Sánchez. 

En 2014 el pupilo concordiense MUST WIN, al cuidado de Hugo Stieben. 

En 2016 se impuso ISTIGARE al cuidado de Luis Ojeda. 

En 2022 el ganador fue el pupilo de Luis Ojeda, DON PATRONCITO, que en la edición de este año nuevamente va por la validación del título. 


EDICIÓN 2023


En la edición de este año, el Gran Premio Santa Rosa de Lima, tendrá 14 participantes en partidores y se desarrollará sobre 1200 metros. 

De los 14 participantes, 4 son representantes de nuestra ciudad. 

DON PATRONCITO al cuidado de Luis Ojeda, va por la defensa de la corona. 

RIVAL LADY al cuidado de Leandro Rhul, será la única hembra del lote. 

LEGENDARIO BLUE al cuidado de Fabián Rhul 

CITY TATTOO al cuidado de Ramón Benítez

Estos cuatro ejemplares serán los representantes de Concordia, con grandes posibilidades todos. 

Desde este portal deseamos éxito para todos y especialmente a nuestros créditos locales.

sábado, 16 de abril de 2022

“Todo el pueblo venía a verlo correr a Dynamic, tal como sucedía con Alt, Licorero o Tirol”

 Alberto Beltrame formó parte de una de las familias más prolíficas en cuanto a trayectoria dentro de las hípicas villaguayenses. Junto a su padre Duval cuidaron caballos de carreras durante muchos años, varios de los cuales dejaron su sello marcado a fuego en la historia del turf de nuestra ciudad. En esta entrevista, Alberto recorrió los mejores ejemplares que pasaron por sus manos, los jockeys que los montaron logrando magníficas victorias y también comenta la crisis que este sector vivió a fines de la década del 70´ y principios del 80´ cuando el Estado dejó de subsidiar la actividad.


- ¿Cuándo comenzó su historia con el turf, heredando una pasión familiar?

- Desde que nací estuve ligado a los caballos de carreras, porque mi papá empezó a cuidar en el año 1946 y tenía el stud cerca de casa. Yo particularmente ya desde los 8 o 9 años empecé a montar algún caballo y mi viejo me lo tenía mientras lo caminaba desde el stud hasta los boxes. A los 10 u 11 años ya comencé a “varear” a la yegua Abigail, que era de Ramón Ríos y luego la compró Miguel Fernández. Se la habían dado para que la cuide mi viejo y necesitaba una monta con peso liviano. Después empecé a varear otros caballos, como por ejemplo a Tucuta. A cuidar arranqué a los 20 años, cuando me dieron la patente de cuidador. El caballo que más entrené y que quería mucho fue Queipu, un pingazo que ganó varios clásicos, en distancias largas era excepcional. Lo criamos desde potrillo, mi viejo decía que fue el mejor caballo que tuvo. Después trabajé con muchos caballos, entre los que se destacaron Pal Que Guste y Niño Luis, que era del Dr. Ferreyra, quien era propietario del Haras La Floresta en Paraná. Se lo regaló a mi padre porque nadie lo quería varear, ya que se les disparaba. Lo empecé a trabajar despacito, porque era muy “duro de boca”, pero se acostumbró conmigo y a mí nunca se me disparó, ni en el hipódromo ni en los entrenamientos. Con ese ejemplar corrimos 11 carreras en el año y ganamos 7. En los comienzos, mi viejo le cuidó muchos caballos a Arlettaz de Villa Clara, que tenía buenos ejemplares pero eran mestizos y también a Isidoro Santillán, quien fue uno de los fundadores del Jockey Club Villaguay (tenía su Haras El Altillo). Mi papá ganó muchas carreras y por eso se hizo conocido apenas arrancó.

- En Villaguay había studs desparramados en distintas partes de la ciudad.

- Sí, por ejemplo, Benedicto Biondi cuidaba en al barrio Villa Pedro, Sixto Sueldo lo hacía detrás del club Sarmiento y Felipe Keromé, que era un cuidador nacido en la República Oriental del Uruguay, tenía un famoso stud en calle Balcarce, entre Necochea y Matheu. Le cuidaba a un señor de apellido Carmona y también al “Gaucho” Montiel.



 - ¿Cuáles fueron los mejores caballos que cuidó la familia Beltrame?

- Antes de 1950 (yo nací en ese año), mi viejo tuvo una fantástica yegua cuyo nombre de pura era Mercedaria, aunque acá en las cuadreras se llamaba La Boga. La cuidaba “Tito” Puente en Rosario y cuando llegó al stud estaba muy enferma, la habían llevado a varios veterinarios y nadie la daba con la tecla. Pero mi viejo la curó y anduvo muy bien, ganando 7 de 7 carreras disputadas. Después le tuvo que mandar de vuelta a Rosario porque acá en la provincia no tenía rivales, ya que nadie le quería correr. En su campaña posterior, ganó todas las que corrió, inclusive en Palermo. Papá siempre dijo que era la yegua más ligera que había tenido. Y también otro de los mejores caballos que tuvo mi viejo fue Dynamic, de impresionante rendimiento en carreras medias, desde los 1000 hasta los 1600 mts y fue el primer ganador del Gran Premio Santa Rosa de Lima. Todo el pueblo venía a verlo correr a Dynamic, le decían “El Caballo del Pueblo”, ya que tenía un magnetismo especial, como sucedió con otros grandes ejemplares que llenaron de gloria al turf villaguayense como Alt, Licorero o Tirol. Después, por consejo de “Tito” Fuentes, mi viejo lo compró a Huronero, que era un zaino chiquito, pero un excelente ejemplar y nos dio muchísimas satisfacciones, ya que se adaptaba a todas las distancias, ganó carreras desde los 200 hasta los 1600 mts, incluso adjudicándose varios clásicos. Huronero fue padre de Guante Blanco, un gran crack propiedad del Dr. Francisco “Mingo” Correia. Mi padre también tuvo a Tucuta, un hijo de Preclaro, que ganó tres pollas de portillos en el mismo año (Villaguay, Paraná y Victoria). Y también tuvimos a Queipu, que fue un “caballazo”, ganó varios clásicos largos, sobre 2200 mts (en Concepción del Uruguay todavía tiene el récord con 2´18”) y también en otra jornada, se quedó con la carrera de 2000 mts.

- ¿Quiénes fueron los jockeys que más les corrieron a ustedes?

 El jockey que más carreras ganó con mi viejo fue Juan Luis “Negro” Putallaz, quien vino a quedarse en mi casa cuando tenía 12 años y era prácticamente de la familia. Era muy bueno principalmente en las carreras cortas. Después también nos corrió su hijo, Ángel “Chino” Putallaz, quien vive actualmente en Paso de la Laguna y cuidó caballos hasta hace poco tiempo. Otro gran jockey que corrió en numerosas oportunidades para nosotros fue Fulgencio Zalate, quien después se fue a correr y a cuidar a Buenos Aires. Y en los últimos tiempos lo tuve a “Cacho” Leiva, que también ganó varias carreras.



- A través del paso de los años, las crisis económicas, medidas gubernamentales y distintas situaciones particulares pusieron en jaque a los hipódromos de la provincia.

 - Sí, porque antes, durante más de dos décadas, el turf era subsidiado por el Estado. En el año 1955 salió una ley por la cual si los hipódromos del interior se oficializaban recibían un dinero en forma mensual, a su vez también lo hacían los cuidadores, vareadores y jockeys. Entonces, el Jockey Club Villaguay, que en aquel entonces era presidido por el Coronel Oddone, se inscribió en lo que se denominaba el Instituto de la Actividad Hípica. Se inscribieron 27 hipódromos de todo el país y Entre Ríos con 7, fue una de las provincias que aportó mayor cantidad: Villaguay, Gualeguaychú, Concordia, La Paz, Concepción del Uruguay, Victoria y Gualeguay. Pero varios años más tarde, en 1976 bajo la presidencia de Jorge Rafael Videla se sacó ese subsidio a la actividad hípica. En la década del 80´ varios hipódromos tuvieron que cerrar, ya que el gobierno militar sacó una ley por la cual tenían que pagar un impuesto con retroactividad y eso significó la ruina. La gente que estaba a cargo de nuestro Jockey Club lo salvó vendiendo el hermoso edificio que tenía como sede social, ubicado en calle Rivadavia entre Urquiza y 9 de Julio. Pero Paraná se quedó sin las instalaciones excelentes de su hipódromo en avenida Almafuerte; Gualeguaychú y La Paz tuvieron que hacer lo mismo que Villaguay, vender la sede para salvar a sus hipódromos; mientras que a Concordia se lo remató la DGI (Dirección General Impositiva); a Gualeguay y Gualeguaychú los salvó Buenos Aires, porque están muy cerca y como tienen mucha caballada, a los porteños siempre les sirvió correr ahí viajando unos pocos kilómetros y también les venía bien para que hagan experiencia los jockeys novatos. Algo similar les pasó a muchos hipódromos famosos del interior como a Rosario, Santa Fe, Rafaela, San Francisco (Córdoba) por nombrar solamente algunos.


Entrevista y material fotográfico gentileza: EL DIARIO VILLAGUAY

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Diego Maradona y el Turf: éxitos, anécdotas y nombres curiosos

Maradona en Palermo, en la entrega de premios del Nacional de 1996, cuando Refinado Tom ganó la Triple Corona, con Jorge Valdivieso
Maradona en Palermo, en la entrega de
 premios del Nacional de 1996, cuando Refinado Tom
 ganó la Triple Corona, con Jorge Valdivieso


 Por: Carlos Delfino – Diario La Nación – Fotos: Diario La Nación

 

Diego Maradona siempre consideró al caballo como "el animal más lindo que existe". En su infancia, en Villa Fiorito, los veía pasar y se ilusionaba con tener uno. No había límites para su imaginación ya por entonces, y más allá de la pelota de fútbol. Uno de sus tíos vendía carbón y aquel "grandote y patón de carro" -como lo recordaba el hoy DT al potro hace un tiempo en una entrevista televisiva- era el compañero perfecto para salir a ofrecer la mercadería y volver con plata para la comida a la casa familiar.

Pelusa nunca logró montar a aquel caballo. Debió esperar hasta la década del '90, sobre el final de su trayectoria como futbolista, para darse el gusto cuando se compró un campo en el oeste del Gran Buenos Aires, sumó algunos criollos (y otros petisos para sus hijas Dalma y Giannina) e hizo construir unos boxes. Para entonces, comenzaba a disfrutar de otros, los de carrera y como propietario. Hasta unos años antes, lo más cerca que había estado de un hipódromo había sido en Italia, cuando el de Agnano, uno de los más antiguos de ese país, fue una de las zonas elegidas para trabajar en lo físico al aire libre en su preparación para México 1986, mientras jugaba en Napoli. "Era un lugar amplio, con mucho verde y muy tranquilo por las mañanas", recuerda Fernando Signorini, que era su preparador físico por entonces.

Aquellas hectáreas en suelo bonaerense, inmerso ya en el mundo del turf argentino, fueron el centro de reunión con jockeys, entrenadores, criadores y otros propietarios. Y lo que no podía faltar: partidos de fútbol y asados, como aquel 7 de enero de 1992, cuando sus días felices en suelo napolitano eran historia y Sevilla aparecía en el horizonte. "Diego jugaba de 2 y con los botines desatados. Nos divertíamos mucho. Esa mañana vi por primera vez a un tipo con una cara de felicidad tremenda porque le habían hecho un caño. (El cuidador) Dany Etchechoury, al que se le habían roto las zapatillas y se la emparcharon con una cinta, quiso sacarle la pelota cuando salió jugando y Maradona le metió un túnel bárbaro. Dany se quedó sonriendo en el lugar", recuerda Pablo Díaz, que por entonces tenía 22 años y estaba dando sus primeros pasos en la cuida. Su hermano Ignacio también protagonizó otra anécdota. "Nacho, que era muy rústico, lo cruzó abajo, pero le sacó una pelota limpita, y todos lo aplaudían y lo felicitaban. A la jugada siguiente, Diego le puso el cuerpo y él se lo llevó puesto. Desde el piso, Maradona le decía 'no, nene, así no' y todos empezaron a mirarlo serio, como recriminándole que lo había partido. Le pusieron hielo, llamaron a un traumatólogo para que lo vea y Nacho, que empezaba a sentirse mal por eso, le fue a preguntar si estaba bien. Diego, sonriendo, le respondió que sí, pero que estaba cansado y quería terminar el partido. En las horas siguientes, cada vez que lo veían cerca de él, aparecía alguno para separarlo, cargándolo de que le iba a pegar otra vez", revive Pablo.

Diego Maradona, en su quinta, rodeado de jockeys y entrenadores, entre ellos Jorge Valdivieso
Diego Maradona, en su quinta, rodeado de jockeys
y entrenadores, entre ellos Jorge Valdivieso
 

 

Ese día, el padre de Diego fue el asador y Claudia Villafañe, todavía su mujer y con Giannina en brazos, se desvivía igual por atenderlos a todos. Maradona, retratado todo el tiempo, pidió una cámara luego del almuerzo y dijo que él también quería sacarles fotos. Y así lo hizo, parado sobre un banco. Por la tarde, incluso, un grupo de padres de un colegio de la zona fue a jugar contra el equipo de Diego y al lado de la cancha estaban todos sus hijos, con el uniforme blanco, cantando como si estuvieran en la cancha.

Ya campeón del mundo y en aquella ostentosa boda en el Luna Park en 1989, uno de los regalos más extravagantes había sido la mitad de una potranca nacida en la cuna de Yatasto, la máxima celebridad argentina de cuatro patas del siglo pasado. Se la bautizó Dalma Nerea, como su primogénita, y fue la que lo insertó a Diego al mundo hípico, al que estaría ligado hasta 2001, durante toda la década que duró la convertibilidad, cuando el peso argentino equivalía un dólar. La alazana, cuya otra mitad conservó su criador, Héctor Del Piano, apenas llegó a correr una vez, el 17 de abril de 1991, pero lo hizo muy mal y fue retirada de la competencia y destinada a la reproducción, donde dio a luz cinco crías, todos machos a los que Maradona bautizó Diegol, Nob, Nico, Guillote y Cani.

El primer triunfo de Maradona en las carreras, con Midri, guiado por Jorge Valdivieso
El primer triunfo de Maradona en las carreras,
con Midri, guiado por Jorge Valdivieso

El primero de ellos, un auto homenaje al llevar uno de sus apodos, consiguió seis triunfos, cinco en Palermo y otro, el mejor de todos, en el GP Joaquín V. González, el 18 de noviembre de 1997. Aquella tarde, de fiesta en La Plata, Maradona siguió el clásico desde su casa en Villa Devoto. Nob -una referencia a su paso por Newell's- nunca ganó, como la madre y como Genioan, Lechuzón, Punk Style, Mister Cuadro, Dalgian y Babour. Nico venció en dos ocasiones, las dos últimas que corrió, en La Plata, en diciembre de 2001. Guillote (por Coppola) y Cani (por Caniggia) jamás corrieron.

Todos ellos pasaron por el stud La Bombonera, cuya identificación en las pistas era una chaquetilla azul con brazales y gorra amarilla, los colores de Boca. Y hubo otros, de otras corrientes sanguíneas y buenos rendimientos. Con Midri logró sus primeras cuatro victorias, una en San Isidro y tres en Palermo. "Aunque sea mío, no lo puedo subir. Se lo dejo a Valdi", bromeaba Maradona, por aquellos días. Valdi es Jorge Valdivieso, el Maradona de la fusta de ese momento, que le montaba los caballos cuando sus compromisos se lo permitían. Y sucedía seguido. El debut triunfal del potrillo fue el 18 de enero 1992, en San Isidro; a continuación, terminó segundo en un clásico para productos y completó cuatro primeros puestos en tres temporadas. Persuasivo Fitz ganó tres en San Isidro, incluso el Pedro Chapar (G3) en septiembre de 1998, y otra en Palermo, antes de ser vendido. Muy Enamorada se impuso en dos ocasiones. Entre todos corrieron 101 carreras. Ganaron 18 veces y acumularon premios por 194.869 pesos.

"Nunca pensé que iba a estar tan cerca de él y menos que íbamos a terminar siendo dueños de un caballo, porque Juan Carlos Bagó nos regaló uno e hicimos una sociedad entre los tres", confía Valdivieso, hoy juez en el Comisariato de San Isidro. Era Persuasivo Fitz, al que Bagó crio en Firmamento y luego fue vendido a los Emiratos Árabes. "Nos divertíamos mucho. Es un crack como persona. Creo que en el hipódromo no sentía tanto ese acoso de ser Maradona y que todos lo persiguieran", dice, casi como pensando en voz alta.

Trae recuerdos de aquellos tiempos que lo avalan. "Vino cuando la Gremial de Profesionales inauguró la cancha de paddle. Lo invitamos y no dudó. Después, ya como DT, volvió con los jugadores de Mandiyú a una comida y unos días más tarde, me quebré la tibia y el peroné en un accidente, se enteró y apareció por la habitación en la que estaba internado. ¡El revuelo que era ese sanatorio!", repasa Valdi, hincha xeneize. "Los jueves nos juntábamos algunos jockeys y entrenadores por la zona de Martínez a jugar a la pelota, nos abrigábamos para transpirar y a los 40 minutos ya nos tirábamos todos al piso. Había una particularidad: era los de Boca contra los de River. Un día, le dije a Dany Etchechoury que el próximo partido íbamos a jugar por algo. Lo llamé a Diego y le propuse que viniera de sorpresa. Enseguida se enganchó. Nos encontramos en una confitería, donde se empezó a acumular gente, y llegamos al club cuando todos se estaban cambiando. Él entró al vestuario saludando normalmente, pero a medida que iban levantando la cabeza los que estaban ahí se empezaban a codear y vos veías lo que eran esas caras. Fue una revolución el lugar. Pero, además, se cansó de hacer goles. Las de él iban todas adentro, las de todos los demás estallaban contra el alambrado. Ya en un momento, los escuchabas que decían «no erra una» o «los hace porque lo dejan solo». Se quejaban. Al final no jugamos por nada, pero ganamos por goleada", amplía, y se ríe mientras lo revive. Maradona y Valdi perdieron contacto más adelante. El ex jockey, asegura, más de una vez pensó en visitarlo en algún lugar.

Midri, con Jorge Valdivieso, en su despedida de las pistas; fue el primer caballo importante de Maradona
Midri, con Jorge Valdivieso, en su despedida de las pistas;
 fue el primer caballo importante de Maradona

Cuando Diego comenzó a ganar carreras, el peruano Jacinto Herrera había llegado para discutirle el trono a Valdivieso. La primera vez que él montó a Midri, ganaron en Palermo. Maradona no siempre iba a ver las carreras, pero estuvo ese día. Le corrió unas pocas veces más el limeño. Tiempo después, Herrera estaba cenando en familia en Las Cañitas, Diego llegó al restaurante y se dio una escena particular. "Les dije a mis hijos Carolina y Rafael, que tendrían unos 8 y 10 años, si querían conocerlo y se ilusionaron. Maradona estaba con Coppola y (Carlos) Bianchi, con su esposa y su hija Brenda. Yo fui detrás y esperaba que dejara de hablar, para no interrumpirlo y pedirle que saludara a mis chicos. Coppola me preguntó qué necesitaba y cuando le dije que era para saludar a Diego, él levantó la mirada y me dice 'Jacinto querido, ¿como éstas?' y de pronto, en la punta de la mesa, la hija de Bianchi se largó a llorar porque se acordó de que su abuelo la llevaba a ver las carreras cuando era chica. Se generó un clima divertido porque al final Carlos le recriminó, con humor, que no había llorado por él cuando Vélez ganó la Copa Intercontinental y lloraba por mí", revela Jacinto, actualmente en los Estados Unidos.

Ignacio Correas fue el primer entrenador de sus caballos. Lleva casi dos décadas en tierra norteamericana y acaba de vivir su mejor temporada allí. A la distancia, se le apilan los recuerdos de aquellos tiempos al lado de Diego. "Después de comer un asado un mediodía en el stud, se sacó la primera foto con la camiseta de Sevilla y fue ésa la tapa de Marca al día siguiente. Fue toda una sorpresa para nosotros. No sabíamos nada. Una noche hicimos una comida, vino (el actor egipcio) Omar Shariff y Maradona cantó unos tangos hasta las 3 o 4 de la mañana con Julia Elena Dávalos, las Guitarras Argentinas, el Chino Martínez y el Payita Díaz. Le gustaba venir, y cantar, y también fue un par de veces al haras y se quedó", relata, casi como pensando en voz alta.

Maradona en San Isidro, con el entrenador Ignacio Correas y el actor Omar Shariff
Maradona en San Isidro, con el entrenador
 Ignacio Correas y el actor Omar Shariff
 

Su amigo Jorge Mayansky Neer tomó la posta de la preparación de los caballos. Toda una paradoja: es un fanático de River el cuidador que obtuvo la última estadística de Palermo. "A mi hijo más chico le puse Diego por él, y casi le pongo Diego Armando", confiesa quien recuerda de Maradona "su memoria prodigiosa" y ansía volver a encontrarlo en algún momento. "Venía al stud con la familia. Tenía más contacto con Coco Villafañe y Carlos Fren, que seguían más el día a día de los caballos, pero tengo presente que era muy apasionado y cuando no iba a las carreras y ganábamos con alguno, enseguida me llamaba", añade, y cita al que era su suegro y al ex futbolista y DT, que formó dupla con él cuando dirigieron a Mandiyú y Racing. "El día siguiente al que Diegol ganó el Grupo 1, hizo un asado en el stud y bromeaba mucho con todos, como siempre", repasa el preparador. Junto a él, en una mesa en la Tribuna Oficial de Palermo, vio el Gran Premio Nacional de 1996, por ejemplo.

Giannina Maradona, en Palermo, siguiendo a uno de los caballos de su padre, junto al entrenador Jorge Mayanksy Neer
Giannina Maradona, en Palermo, siguiendo a uno de los
caballos de su padre, junto al entrenador Jorge Mayanksy Neer
 

Aquel emblemático 9 de noviembre, Refinado Tom ganó el Derby, tras haberse impuesto en la Polla de Potrillos y el Jockey Club, y obtuvo la Triple Corona. Ninguno volvió a lograrlo en la Argentina. Diego fue quien le entregó la copa a su amigo Valdivieso, el jinete del campeón, rodeado de una multitud. Mucho más cerca en el tiempo, mientras vivió en Dubai, el hipódromo fue un punto de encuentro cada fin de marzo durante las grandes galas para Diego. Allí siguió desde un palco las carreras en Meydan, el último construido en el Emirato, donde se corre la serie millonaria en la que todos quieren competir. En La Plata, a espaldas del banco de Gimnasia, vuelve a estar muy cerca, a un puñado de cuadras, de otro de los amores de su vida, los caballos.

lunes, 9 de septiembre de 2019

Edición Memorable del Gran Premio Santa Rosa de Lima


El domingo 8 de septiembre de 2019,  quedara como un gran día para recordar en la memoria turfistica entrerriana, y no es para menos,  ya que se vivió una gran fiesta del mundo del turf regional y provincial en el Hipódromo de la ciudad de Villaguay. La ciudad, “De Encuentros”, se vistió con sus mejores galas para vivir una jornada de turf histórica, donde los mejores ejemplares de la zona, provinciales y de provincias vecinas,  mostraron sus habilidades frente al público y donde se disputo el Gran Premio Santa Rosa de Lima.

El publico colmo las instalaciones del Jockey Club Villaguay 

Decimos histórica, porque la programación contaba con veintidós (22) pruebas  divididas en una doble jornada de sábado y domingo.

Doce pruebas comunes,  ocho de grado jerárquico, y  dos especiales, animaron esta gran fiesta que ya quedara enmarcada en la historia grande del turf provincial.

El clima templado de septiembre fue el marco perfecto para la jornada. Las carreras una marca registrada de Alejandro Lugo y los mejores ejemplares y los mejores profesionales… todo fue la escenografía perfecta de otro día inolvidable para el universo del turf regional.
A pesar de la crisis y la situación que atraviesa el país, el movimiento de las pizarras estuvo muy interesante y como siempre acompañado del gran martillo Julio Bernardi que con su carisma e impronta hizo un deleite las apuestas.  

Los látigos que participaron del Gran Premio Santa Rosa de Lima 
El publico dijo presente y colmo las instalaciones del circo hípico, vitoreando y celebrando con los  equipos ganadores. Fue ese mismo público que momentos previos a la disputa del Gran Premio Santa Rosa de Lima, se emociono y canto a viva voz las estrofas de nuestro Himno Nacional argentino ejecutadas por la banda de música del Regimiento local.


Párrafo aparte, queremos ofrecer públicamente nuestro reconocimiento al Sr. Alejandro Lugo, que presento una programación única, acorde a las circunstancias, como así también por el hecho de brindarle al público un espectáculo turfistico de máxima calidad.

En dialogo con Alejandro nos expreso su  profundo agradecimiento con la Asociación Jockey Club Camba Paso por los trofeos donados para los cotejos centrales de las pruebas sabatinas, al gran periodista Pablo Gallo de Todo a Ganador, a Gatera Llena, a MB Tratamientos, a Juan Zarate, a Santiago Mazulla, a Victor Arturo Allende y familia, a Tiky Zarate y a los medios locales que cubrieron y promocionaron este gran evento.


Está de más desarrollar en estos párrafos lo que significa la realización de mas de 20 cotejos en un hipódromo y todo lo bueno que eso representa tanto económica como culturalmente para la región.

A continuación ofrecemos a ustedes la magnifica crónica de la jornada escrita por el gran Pablo Gallo:

DARK SHINE, en cierre inolvidable
Ante un Hipódromo de Villaguay colmado de bote a bote, el zaino Dark Shine hizo valer sus antecedentes y con brillante faena de Facundo Coria derrotó por la cabeza a Seleukos en el Gran Premio Santa Rosa de Lima 2019 (1200 mts., $ 310.000).
Dirigido de menor a mayor, el pensionista de Gerardo Alteño prevaleció bien abierto a 180 metros de la raya, luego de un prolongado comando de Unila presionada por Vacation Trick, y en crono de 1:13.21 contuvo con lo justo el ataque exterior de su escolta.

DARK SHINE y Facundo Coria 

El Equipo ganador junto al gran protagonista 
A 3 cuerpos recaló Foscarini, el titular de la pasada edición de la carrera, a otros 5 largos lo hizo Mía María y al anca de ésta Barco Pirata, llegando posteriormente Tricky Slam, Dioscuros, Inter Black, Greenwich, Viejo Storm, Daphne Índica, Emerson Black, Gitana Rash, Unila y Vacation Trick.
El pesaje fue de fiesta para el stud "Don Tomás II", con toda la barra de Gualeguaychú descorchando champagne a tambor batiente gracias al hijo de Indygo Shiner, propiedad de Ezequiel Chávez y peonado por Maximiliano Rodríguez.
En el caso de Tricky Slam, su patrón el Sr. Rigoni recibió una plaqueta recordatoria por la tercera participación del ejemplar en el cotejo. Que tuvo gateras llenas con los 15 ratificados en línea, en fiel reflejo de la tarea del concertador reconocida por "Gobierno" Berthé (festejó con Tape Blue en la inicial).

Diego Rigoni recibió el reconocimiento de manos del Presidente del
Jockey Club Villaguay 
Los triunfos de Pico Blanco Rash en el Clásico Stud Sidney 2000 (600 mts.) por media testa a Roxi Tack; de Bon Alvar en el Especial Stud Victoria (1600 mts.) con Wind Stroll a la cincha; el de Dólar por 1 y 4 largos sobre Retobado y Novato en el Especial Haras Guantes Blancos (400 mts.); el clarito de Akhantos a expensas de Franchu y Petit Ken en el Clásico Stud Don Tancho (600 mts.); y el de un Bete que caminó a Alma Mía en el Clásico Stud Marta Carina (375 mts.), prologaron el ingreso de la Banda del Ejército, que ejecutó las estrofas del Himno Nacional Argentino antes de la prueba principal.
Tras ella, el Clásico Ciudad de Villaguay-Encuentro Provincial (1200 mts , $ 310.000) congregó a catorce postulantes para otra asistencia perfecta. Y en un carrerón, Gran Piturro abrochó por dentro en el propio espejo a Kirán, Sun Brother y Román Emperor, batiéndolos por media cabeza, cabeza y la paleta en 1:12.78. El "Rana" Monzón guió al vástago de Kalah Honour entrenado por Hugo Aliano, y muy gritado en la cabina para alcanzar una imposible. De carácter profundamente emotivo por el fallecimiento de uno de los socios del ganador en el mediodía de la fecha. El paranaense Kiran peleó de los 450 a la meta, y no mereció perder.

Debemos destacar que se pudo disfrutar de esta gran fiesta de turf histórica, gracias a la osadía,  esfuerzo, sacrificio y trabajo que la comisión de carreras del Jockey Club Villaguay  puso para poder realizar este espectáculo. Desde aquí nuestras felicitaciones e instamos a que continúen trabajando.

La Comisión Directiva del Jockey Club Villaguay 

Sin lugar a dudas el Gran Premio Santa Rosa de Lima es en la actualidad el premio más importante del calendario turfistico provincial.

Con las últimas luces de la tarde se fue nomas otro domingo de carreras, esperando que nuestro conductor arranque, nos fuimos casi a lo ultimo del hipódromo, a esa hora de la tarde-noche había quedado en silencio y con rastros de haber pasado por allí un “huracán”… fue otra clara muestra de que el turf del  interior está de pie y más vivo que nunca.

La mascota de esta familia burrera, no quiso perderse esta gran fiesta y
eligió un lugar privilegiado para disfrutarla 

Para finalizar Bandera Verde Turf desea nuevamente agradecer y felicitar a las autoridades de la comisión directiva del Hipódromo, felicitar especialmente a todos los ganadores y al mismo tiempo hacer extensivo el reconocimiento a todos aquellos que participaron de los cotejos con mayor o menor suerte, y especialmente al Sr. Alejandro Lugo que fue uno de los artífices de la gran jornada histórica del  turf entrerriano.


jueves, 13 de junio de 2019

Jairo, el joven que estudia y gana carreras…



El jockey castense Jairo Flores tuvo una jornada soñada. El aprendiz, Jairo Flores, montando el caballo Juan Moreira, se dio el gusto de ganar el desafío Gran Clásico Aicardi, en el espectáculo que se realizó en el hipódromo del Jockey Club de Santa Rosa. El castense estudia desde hace dos años  en la escuela de jockeys aprendices en San Isidro.


Jairo en los festejos en Santa Rosa. 
Desde hace dos años, el castense Jairo Flores es alumno de la Escuela de Jockey del hipódromo de San Isidro, mientras tanto se da el gusto de disputar carreras, y de ganar, como lo hizo recientemente en el hipódromo del Jockey Club Santa Rosa, en donde ganó el desafío que se denominó Gran Clásico Pedro Aicardi, donde montó al caballo Juan Moreira, que derrotó al popular Sharper de 9 de Julio.
La historia de Flores es muy particular: desde los que 15 años se quería ir a estudiar, pero su padre no lo dejaba. «A los 17 años me vine solo y acá estamos», comentó ayer en la comunicación telefónica desde Buenos Aires.
«Para mí el mejor jockey es Pablo Gustavo Falero, pero este año creo que se retira. Y mi ídolo es Osvaldo Alderete», señaló Flores.
El joven explicó que la jornada en la escuela es intensa. «Durante toda la mañana hay que montar a caballos y por la tarde se dictan las clases. Después queda tiempo libre, pero no voy a ningún lado».
Flores señaló: «No puedo correr acá porque todavía no tengo la patente. Me la darán cuando termine la escuela, y podré correr en los tres hipódromos de Buenos Aires y los de todo el mundo», y agregó: «Quizás este año me den la patente, pero eso lo manejan los profesores».
Un diario porteño publicó recientemente una nota titulada «Aprendices de jockey: quieren salir de la pobreza montando un pura sangre», y relató que los jóvenes duermen en un cobertizo y limpian los caballos en el hipódromo de San Isidro. «Son los aprendices de la escuela de jinetes, chicos menudos que vienen de hogares sin recursos, muchos del campo. 
Allí pasan un año y medio, mientras trabajan sin descanso ganando unos pesos por día por ejercitar zainos y alazanes», dijo.
La historia del joven castense no es muy distinta. Ya corrió en varias provincias, y tuvo destacados resultados. «Acá no solo te forman como jockey, sino también como persona. Busco superarme todos los días. Para ser el número uno hay que trabajar duro todos los días».
«Me gusta ir a mi casa, pero acá tengo para correr todos los días, estoy asegurado por el hipódromo. En el interior es distinto, si uno sufre un golpe quizás te dejan tirado. Por eso cuando termine la escuela, me gustaría quedarme en San Isidro para hacer mi carrera», concluyó.
Jornada soñada

Flores tuvo una jornada soñada en el hipódromo del Jockey Club de Santa Rosa al ganar tres carreras, ante más de dos mil personas. El castense se dio el gusto al imponerse en el desafío Gran Clásico Pedro Aicardi, donde montó al caballo Juan Moreira que derrotó al popular Sharper de 9 de Julio.


El caballo Juan Moreira, cuyos propietarios son Hugo y Gastón Mondino de Trenel, lo iba a correr el jockey Iván Zapata, pero tuvo una rodada en la semana y se lesionó. Los Mondino primero le manifestaron a Flores que iba a competir con Chacarero, pero antes de la competencia le dijeron que sería Moreira.


El desafío no era fácil para el joven que se está formando en la Escuela de Jockey de San Isidro. Sharper es el caballo más popular del país, y los medios especializados lo denominan «el caballo del pueblo» o «el rey del medio kilómetro». En Santa Rosa corrieron 650 metros. Era la carrera esperada por la afición turfistica. «Era una carrera comprometida porque era el clásico del día y enfrente estaba el mejor de la zona, así que trate de manejar los nervios y la presión, cosas que nos enseñan en la escuela.


-¿Qué te dijeron tus compañeros cuando llegaste a San Isidro?
-Cuando llegué me felicitaron todos. Me preguntaban si yo le había ganado al Sharper, pero yo no le gane, el caballo Juan Moreira me llevó a ganar la carrera.


-Sharper es un caballo muy conocido y tiene renombre.
-El caballo recorrió el mundo. Es un caballo muy conocido y muy querido, es muy querida la gente que lo tiene y es un caballo que la gente lo quiere mucho y lleva mucha gente a las carreras. Y la gente siente mucha emoción por el caballo, gane o pierda. Para mí, es el más grande de las cuadreras.


-¿Cuál fue la clave para derrotar a Sharper?
-Si te digo, te miento, porque es un caballo que hace todo solo. Yo seguí las instrucciones de Hugo y Gastón Mondino, que son los que lo cuidan. Trate de hacer todo lo mejor, y le pudimos ganar al caballo del pueblo.


-¿Tras la victoria, crees que te surgirán nuevas carreras?
-Sí porque salió (publicado) en todos lados, la gente sigue mucho a los dos caballos. Pero, cuando lo ven perder llama la atención. Pero el caballo no perdió nada, seguirá siendo muy querido por todo lo que ha logrado.